martedì 13 ottobre 2009

Cosa c'è dietro le parole?



Sabato mattina, come inaspettato regalo di buon augurio per il corso di terminologia giuridica spagnola che per la prima volta ho tenuto a Firenze, ho trovato nella posta elettronica una poesia che Jaime Tatem Brache ha scritto ispirandosi ai miei tatuaggi...
Grande, Jim!


*****************************
DETRÁS DE LAS PALABRAS QUE TE NOMBRAN

A María Antonietta Ferro:
Ciguapa, Rosa Roja,
Agua que salta,
se arremolina
y sigue...

Detrás de las palabras que te nombran

hay una voz que construye su silencio

y camina

y se arrodilla

y se levanta

donde el sueño edifica soledades

hechas con memorias ahogadas

y luceros sellados y espirales mudos.

En la senda de nieblas y aguijones

con abrojos ocultos y colinas

está tu voz creando un mundo,

un cosmos de colores fundido con la luz.

Y, sin embargo,

más allá de los vocablos y el mutismo,

están mis pasos de latidos ya sin tiempo,

en el espejo derretido que serpea

y en la mariposa que se posó

definitivamente sobre tus hombros

y para siempre vuela hacia tu corazón;

y está tatuada en la tierra y la ribera

madre del olvido y del adiós,

y en los remolinos y en las aguas

donde un ángel excava en el costado del viento

con relámpagos que escriben en la niebla

el nombre oscuro del secreto

de donde brota la noche sobre el monte;

y en las piedras, las raíces y los ríos

y en la rosa que dibuja el sol sobre tu pecho.





domenica 4 ottobre 2009

"Cuento en rojo": un sueño que se vuelve cuento

Después de publicar en este blog el ensayo de Sélvido Candelaria sobre el Interiorismo, he recibido de este mismo escritor un cuento sorprendente, donde la imaginación no tiene fronteras, donde lo imaginado parece realidad y la realidad alcanza la esfera del quimérico.
La eterna ilusión que lleva al ser humano hacia la busqueda de la felicidad se manifiesta en "Cuento en rojo" dentro de un viaje soñado, dentro de encuentros misteriosos, dentro de lugares que tienen nombres reales y empero se encuentran en una dimensión casi esotérica. La bruja que no enviejece es el hilo uniendo mundos distintos, la entidad mostrando el camino al viajero perdido, la madre universal dueña y maestra del destino de cada uno. La meta del viaje-sueño es algo imperecedero, no hay prisa para alcanzarlo. Siempre ha estado, está y estará, listo para acojer a quien lo busca; la meta es la Rosa Roja del Amor que nunca se marchita, el rojo corazón de la pasión eternamente palpitando.
No importa la distancia, no importa cruzar océanos, no importa que sea un sueño, pues LA VIDA ES SUEÑO, como dice Calderón de la Barca, y soñar es vivir.
¡Seguimos soñando! ¡Leémos el cuento!

°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*°*
CUENTO EN ROJO
por Sélvido Candelaria

Había empezado mi incursión nocturna en el mundo de la poesía. Revisando en puntos conocidos salió a mi encuentro un nuevo link. Lo pulsé. Me encontré de inmediato rodeado por versos y lujuria en un ambiente flotante donde los susurros y los besos me envolvían en una atmósfera seductiva.
Primero fue el patio de las cayenas con sus manchas de verdes y de rojos. Me chocó aquella embrujante maraña de pétalos y hojas. Mientras más penetraba en él a través de las imágenes, más me atraía. Y no era una simple atracción platónica; podía sentir los efectos físicos de aquel encantamiento que indefectiblemente habría de llevarme al orgasmo espiritual. Ese era el ambiente y ese era mi propósito. Pero algo se interpuso. Un brusco empujón y salía disparado de aquel idilio.
Después vino aquella rosa intensa, tentadora, dislocante, que comenzó a absorberme a través de la pantalla. Inmediatamente supe que de esta no podría escapar. Era uno de esos ejemplares que se utilizan en las tarjetas postales para los días de San Valentín. Pero debía ser el más representativo jamás encontrado. La violencia de su color hacía arder los ojos. Y así también cautivaba. Quería tenerla a mi alcance pero reconocía que era casi imposible llegar a ella. El espacio físico que se interponía era poco menos que insalvable. Los recursos necesarios, fuera de mis posibilidades materiales. Y sin embargo…
Hace poco que salí del aeropuerto. De ese mismo lugar donde, una vez iniciada esta aventura, me parecía imposible llegar. Había venido desde Rio de Janeiro por Varig. Todavía me sorprende la forma en que el brillante pasaporte parecía quemarles las manos a los inspectores de migración, agilizando mi camino y el de esta enorme mochila de esperanza que me anima. Una esperanza un tanto vana que ahora me estremece en lo interior.
Nunca antes había oído hablar de Fiumicino y mucho menos pensé nunca en visitarle. Sabía sí que, como en todas las capitales del mundo, se disponía en Roma de un aeropuerto internacional. Y no me resultaba extraño que lo llamaran Leonardo da Vinci. Pero jamás tuve noción de que el aeropuerto se asociara con este nombre. No obstante, en este momento, después de haber caminado unos cien metros por la Viale Traiano me encontraba parado ante la explanada de Largo Marinai d’Italia observando, con ese embebimiento que me causa cualquier paisaje acuático, los botes deportivos anclados en la covacha construida en el ramal del Tíber que pasa por este pequeño pueblo, cuando debería estar preocupándome por otras cosas. Cosas como qué le diría a un agente de seguridad si, con los estrictos controles que se dan ahora para evitar los inmigrantes indeseables, decide abordarme para indagar sobre mi identidad. Y no tendría que ser un xenófobo el agente, para tomar esa determinación. Mi aspecto lo induciría a ello. Solo al salir del edificio aeroportuario, pude comprobar, en una de las superficies reflectantes de sus paredes, que mi aspecto no era normal en aquel ambiente. Llevaba las mismas chancletas desgastadas que uso en casa para descansar los pies y mis ropas no cuadraban con la indumentaria adecuada que toda persona cuerda debería llevar para aquellos primeros días de septiembre. Si a esto agregamos una bolsa plástica negra como equipaje, el inconfundible fenotipo de un extranjero, más la desaparición incomprensible de mi maravilloso pasaporte, no caben dudas de que era un buen partido para llamar la atención de cualquier autoridad y meterme en problemas. Pero nada. Allí estaba embrujado ante las embarcaciones y el agua circundante. Había ido a dar a ese sitio puesto que era el lugar más asequible para mis bolsillos. Con la exigua cantidad de dinero que emprendí aquel inusitado viaje no creo que hubiese podido llegar a Roma. Así que como mi apremio mayor era salir del aeropuerto, orientándome con el mapa que había adquirido, llamé un taxi y me dirigí al lugar donde ahora cavilaba sobre mi destino final.
Los relojes decían que se acercaba el mediodía, hora acostumbrada para mi almuerzo, pero a eso poco me intranquilizaba. Quizá la desazón que causa el movimiento brusco de las manecillas del reloj biológico no me había afectado o lo había hecho de forma tal que todo me era indiferente. Lo que si me inquietaba era saber que la ciudad de Lucca –destino de mi aventura-- se encontraba a casi cuatro horas de distancia y si me era difícil desenvolverme a plena luz del día, cómo sería por la noche. Ante tal urgencia comencé a invocar la intervención divina. Me fui concentrando en el aprieto que me encontraba y de pronto la vi salir. Había saltado a tierra desde un sketch de indefinida manufactura pero de indudable prosapia. Era alta y maciza. Con el cabello plateado en desaliño como bien correspondería a una cincuentona que vive expuesta al sol y al salitre, pero a leguas pude ver la aureola que la envolvía. Ahí estaba la respuesta a mis plegarias. Era la “madama”.
Parecía no haber cambiado en nada a pesar de los tantos años que, según el relato de mi padre, debieron haber pasado desde el momento en que ella intervino para salvarle la vida. Solo haría falta saber si la acompañaba todavía su “mesita que brincaba cuando ella anunciaba la solución correcta al problema que se le consultaba” y sobre todo, si ante mi invocación estaría dispuesta a ayudarme. Traté de acercármele; la seguí mientras cruzaba el aparcadero de vehículos en dirección al restaurante L’Antico Molo pero mientras me detenía en la acera de la avenida para dejar pasar un camión de suministros, se esfumó. Sin embargo, aunque aquello debió ser frustrante, no me descompuso. Al contrario, una fuerza inusitada me poseyó. Caminé algunos pasos como si algo superior me lo estuviera indicando y al encontrar una fronda, exactamente frente a la GELATERIA me detuve.
Sabía que estaba en el lugar correcto pero no me sentía estar allí. Era como si mi cuerpo, mis pensamientos y sentimientos se hubieran embalado dentro de una nueva dimensión donde se me había entregado el don de hacer valer mi voluntad. Y entonces vi venir el auto. Un Fiat ’64 tan lustroso como si acabaran de sacarlo de las líneas de ensamblaje. El color vino me hizo pensar que era el mismo doctor Haché que había vuelto a estrenar su carro por estas calles diferentes. Se detuvo de tal forma que el manubrio de la puerta delantera quedó justo al alcance de mi mano derecha. Como si todo ya estuviera preestablecido, abrí y me introduje. Quise decir ¡gracias! mas no me salieron las palabras. Quise determinar quién era el buen samaritano que me auxiliaba pero algo inexplicable me impedía mirarlo. Quedé petrificado por un momento en el asiento, mas cuando me repuse y noté la inercia del vehículo me salió desde lo más remoto del pensamiento aquella frase: “Quiero ir a Lucca”. Consecuentemente el auto se puso en movimiento. Iba a agregar que me gustaría pasar por Roma (en el mapa se veía que no se apartaba mucho de la ruta) pero me abstuve. No quería ni siquiera pensar que una indiscreción fuera a contravenir mi suerte.
Me era difícil mantener mi posición, sabiendo que alguien a mi lado manejaba y no poder conversar con esa persona, o por lo menos saber su identidad. Pero algo me decía que era el precio que tenía que pagar para lograr mi objetivo. Y entonces me serené. Tomé una posición de relajamiento y me sumergí en mí mismo. De vez en cuando salía de aquel estado y notaba los nombres de las vías que transitábamos: Via della Torre Clementina, Via dell’Aeroporto de Fiumicino, Via Mario de Bernardi, hasta que tomamos un larga autopista donde solo pude pescar el nombre de Firenza y de vez en cuando notaba indicaciones como E35, E45 que me imaginaba eran vías de salidas hacia otros caminos.
En aquel largo y monótono recorrido tuve sobrado tiempo para pensar en “la madama”. ¿Era posible que fuera ella quien iba manejando? ¿Era ella la mujer que salió del barco? Y de serlo ¿Cómo es que podía mantenerse con las mismas características que me la describió mi padre si debían haber pasado más de sesenta años desde que ella hizo contacto con mi abuela en otro mundo para salvarle de una “fiebre mala” que había acabado con la mitad de sus amiguitos? ¿Era verdad que era italiana, como decía papá? ¿No sería francesa? Y entre unas y otras preguntas tendía a releer en mi memoria aquellos versos que me inquietaban y que probablemente eran los culpables de mi intempestivo viaje.
¡Oh, Rosa Roja!...
Camino y allí está tu sonrisa…
Ese tu color
Que embaraza mi paz….
¿Debo seguir con mis sueños
Comiéndose tu imagen?...
Seguiré anhelando el Ferreo
Aletazo de tus brazos
Caminando mi imaginación
Para verte allí
En el punto donde se vive
La inmensidad sin conocer fronteras.
Una y otra vez pasaba de aquella imagen salida del velero a esos versos que martilleaban sin cesar en mi memoria, mientras el Fiat devoraba kilómetros con la facilidad y la quietud de una moderna berlina. No recuerdo si nos detuvimos alguna vez pero, comenzando a caer la tarde y después de haberme curado la frustración de no ver aunque fuese de lejos El Coliseo, nos encontramos saliendo por Lucca Est para entrar a la Viale Europa donde algo me dijo que debíamos estar en los suburbios de la ciudad.
Un salto enorme me dio el corazón. Se acercaba el desenlace. Pero ahora no quería llegar. ¿Para qué? ¿Qué iba yo a hacer allí? ¿Cuál, en definitiva, era el objetivo de aquel alocado lance? ¡Pare! iba a decir cuando entrábamos a Via Elisa. “Esto es Lucca”, sentí que me dijeron sin que nadie hablara. No tuve más que resignarme y volver a sacar de mi pensamiento otra frase: “quiero ver la Rosa Roja”. Cuando nos detuvimos en el aparcadero, en San Marco con Quirino Baccelli, al ver el edificio de tres niveles que desentonaba con las demás edificaciones del área no me cupo duda. Bajé del auto y caminé unos pasos. Miré instintivamente hacia atrás y tal como lo suponía, el coche había desaparecido. Entonces fui buscando el directorio del edificio. Ya no tuve dudas donde encontrarla. Sobre una placa que decía 34a Traduttori ed Interpreti estaba el rojo intenso.
Ahora comenzaba otra lucha. No quería despertar.

lunedì 28 settembre 2009

UN SAGGIO SULL'INTERIORISMO

Con piacere pubblico il testo della relazione sull'Interiorismo che Selvido Candelaria ha presentato alla riunione mensile di settembre del Gruppo letterario Ateneo Insular, diretto dal Prof. Bruno Rosario Candelier.

Conoscevo Selvido Candelaria come autore di decime in cibaeño. Ora si propone anche come saggista.


EL INTERIORISMO: UN MOVIMIENTO MÁS ALLÁ DE LAS CONVENCIONES RETÓRICAS.
Por Sélvido Candelaria
En el año 2004, no recuerdo bien el mes, acepté la invitación de un amigo para participar en un encuentro de poetas en La Romana, bajo la coordinación de dirigentes del Ateneo Insular, con fines de propagar los principios estéticos del movimiento Interiorista. En aquel momento pasaba por un período de transición mi vida, por lo que buscaba nuevos horizontes y creí no poder encontrar mejor ambiente para auscultarlos que el recreado por autores de metáforas, dignos puentes hacia los inimaginables mundos que se esconden dentro de nuestro mundo.
Allí escuché por primera vez los planteamientos conceptuales de este movimiento literario y recibí algún material impreso donde se delineaban sus características. Cuatro años han pasado y más. Lapso de tiempo en el que he asistido a diferentes encuentros donde he recopilado suficiente información como para ubicarme en una privilegiada posición que me facilita entender el verdadero concepto de dicha corriente poética. Y he aquí que lo iniciado como una curiosidad tendente a encontrar la ruta para regresar a las veredas escritúrales que había soñado transitar cuando niño, se ha convertido en una nueva forma de vida para mí. Una nueva forma de vida que me ha hecho releer a Whitman para solazarme en la lógica trascendental y sencilla de sus palabras cuando dice:(1)
He oído lo que decían los charlatanes sobre el principio y el fin,
Pero yo no hablo del principio y del fin.
Jamás hubo otro principio que el de ahora, ni más juventud o vejez que la de ahora, ni más cielo o infierno que estos de ahora.
Instintito, instinto, instinto,
Siempre el instinto procreando al mundo.
De acuerdo con los postulados (2) del movimiento interiorista, magistralmente condensados por su mentor y guía, doctor Bruno Rosario Candelier, en la poética interior (es mi conclusión) se trata de buscar introspectivamente la realidad trascendente de las cosas, para expresarla por medio de figuras y símbolos, en versos arquetípicos que no necesariamente tienen que ajustarse a determinada estructura.
Partiendo de ello se pretende elevar la expresión poética a una nueva dimensión que trascienda las rutas de anteriores creadores, aprovechando sus inconscientes aportes y sin menospreciar sus escuelas estéticas. Así, el interiorismo persigue dar un giro al enfoque del artista de la palabra para producir una poesía que saliendo de sus sentidos interiores recree la belleza de las cosas a partir de la esencia que a todas ellas le es inherente. ¿Es nuevo este concepto estético?
No y sí.
No es nuevo en el sentido absoluto de la palabra puesto que su base puede ser encontrada en poetas tan antiguos como los creadores presocráticos y los fundadores del movimiento sufí. Y podría decirse que en toda la historia de la literatura se pueden detectar poetas que consciente o inconscientemente hicieron el esfuerzo de buscar en las entrañas de las cosas para desentrañarles su belleza esencial. Pero es ya en la poesía del medioevo español cuando comienza a percibirse una fuerte incidencia de la intuición del poeta para sacar a flote esa belleza que va mas allá de los patrones sugeridos por las formas percibidas a través de nuestros sentidos físicos o las creadas por nuestra imaginación. Así, los místicos, poetas interioristas por antonomasia, es el primer grupo que podemos identificar en el tiempo como precursores “organizados” del movimiento, al dedicarse por convicción a hurgar profundamente en la esencia de las cosas para extraer la belleza desapercibida por los sentidos tradicionales. De ellos hemos heredado grandes ejemplos de introspección poética, como estos versos de San Juan de la Cruz: (3)
Mas, ¿Cómo perseveras,
¡Oh vida!, no viendo donde vives,
Y haciendo por que mueras
Las flechas que recibes
De lo que del Amado en ti concibes?
O estos de fray Luís de León, que auscultándose profundamente proclama lo siguiente: (4)
En el profundo del abismo estaba
Del no ser encerrado y detenido
Sin poder ni saber salir afuera
Y todo lo que es algo en mi faltaba,
La vida, el alma, el cuerpo y el sentido;
Y en fin, mi ser no ser entonces era,
Y así de esta manera
Estuve eternamente
Nada visible y sin tratar con gente,
En tal suerte que aun era muy mas buena
Del ancho mar la mas menuda arena;
Y el gusanillo de la gente hollado
Un rey era, conmigo comparado.
Pero no cometamos el error de creer, como otros así lo han inferido, que las bases y posterior desarrollo de este movimiento tienen sus fundamentos exclusivamente en la obra de ascetas y místicos, pues casi medio siglo antes que estos insuperables poetas de todos los tiempos, un mundano (que posteriormente demostró con sus más conocidos versos tener los dones para adentrarse en el alma de las cosas por medio de la intuición) hizo sentir toda su capacidad de hurgar en lo entrañable -sobreponiéndose al inconveniente de la inmadurez lingüística que todavía afectaba al idioma español- cuando escribió: (5)
No tardes, Muerte, que muero
Ven, porque biva contigo;
Quiéreme pues que te quiero,
Que con tu venida espero
No tener guerra conmigo.
Estos versos, aunque parecen salidos de una pluma mística, pertenecen a Jorge Manrique, de quien, casi toda su producción poética fue inspirada por amores profanos y por la vida cortesana en general pero que paradójicamente se inmortaliza por la composición de una obra en que su vuelo de poeta se desplaza de los cielos rutinarios hacia los espacios de la inconciencia donde realiza su “meditación poética”, como llaman muchos estudiosos a las coplas por la muerte de su padre, poema que se yergue sobre el tiempo y el espacio y donde él explora, en forma aún no superada, la más habitual cotidianidad metafísica del ser: la muerte.
De Manrique saltamos una isla temporaria de cuatro siglos, con fines de agilizar este trabajo, para llegar a otro pilar de las letras universales quien en una de sus más conocidas composiciones nos presenta, quizás, la más descarnada alegoría del sufrimiento registrada en los anales de la poesía, al penetrar entrañablemente en el misterio que acabo de mencionar en el párrafo anterior.
No es otra cosa lo que hace Edgar A. Poe en El Cuervo, algunos de cuyos versos transcribimos a continuación: (6)
Largo tiempo, ante la sombra, duda el ánima y se asombra
Y medita, y sueña sueños que jamás osó un mortal.
Todo calla taciturno; todo abismase, nocturno…
¿No eres –dije- algún menguado Cuervo antiguo que has dejado
las riberas de la Noche, fantasmal y señorial?...
En esos versos Poe nos muestra el desgarramiento de un alma, no con la narración “racional” de su estado de ánimo, sino a través de palabras claves como sombra, abismase, riberas, Noche, Cuervo, que –parafraseando a José Frank Rosario- (7) son símbolos usados por los interioristas no para que el lector entienda la experiencia a que el autor se refiere, sino para que la sienta. Para que la sienta –acoto yo- como el temblor que inexplicablemente nos embarga ante la presencia de lo impenetrable sin que necesariamente seamos recipientes de su manifestación física. Eso, en definitiva, es lo que persiguen los poetas que intentan producir bajo los lineamientos interioristas: provocar, que no describir, ese estremecimiento en lector, contagiarlo de esa experiencia entrañable que vive el poeta en su papel de catalizador, de médium entre la belleza imperceptible a los sentidos físicos y el gran público inadiestrado para percibirla.
Quizás es por ello que don Manuel del Cabral califica a tres genios de la poesía de la siguiente manera: (8)
Góngora es magia;
Rilke es metafísica;
San Juan es temblor.
Ahora, trasladándonos específicamente a nuestro patio literario, podríamos detectar con facilidad la semilla del Interiorismo, en luminarias de nuestras letras como Domingo Moreno Jiménez, Manuel del Cabral, Marcio Veloz Maggiolo, León David y otros que ya se han labrado un nombre imperecedero en la literatura dominicana. Pero yo me quiero detener en un curioso y tangencialmente mencionado poeta en el que se percibe la marca inconfundible de los símbolos interioristas y que, aunque no disponemos de una cronología confiable de su producción, podríamos señalarlo como el primer criollo* en haber producido poesía dentro de los hoy conocidos lineamientos estéticos del Interiorismo. Me refiero a Rafael Augusto Zorrilla de quien, por razones de inaccesibilidad a su producción completa, me limitaré a señalar algunos ejemplos de sus versos que pueden servir de sustento a mi postulado. (9)
* El doctor Bruno Rosario Candelier señala a Domingo Moreno Jiménez como el primer creador dominicano en trillar la senda interiorista.
Por coincidencia ambos poetas compartieron su vida literaria en el movimiento Postumista y sería una loable tarea el que algún investigador de nuestras letras se decidiera a establecer la verdad histórica para determinar con datos irrefutables, cuál de ellos fue el primero en escribir poemas con estos ribetes, ya que fueron contemporáneos, con dos años de diferencia, a favor de Zorrilla.
¿Qué quieren esos hombres
Que noche y día
Tanto me persiguen,
Que tanto manchan mis vergeles?...
Son los seres de la noche…
Cuajarte los senderos de cimas y de abismos…
Abismos
tórnanse montañas,
átomos, que estrangulan infinitos.
…Yo lo vi detrás del tiempo
llevaba el torbellino cósmico en las manos…
Entonces, queridos amigos, si podemos rastrear a través de tantos siglos y tendencias literarias la presencia de autores con esa honda sensibilidad, ¿cuál es la novedad del Interiorismo?
La novedad del movimiento como tal, se encuentra en la enunciación conceptualizada y la estructuración armónica de los principios que se deben seguir para lograr ese tipo de poesía; es el apercibimiento al creador interesado en producir la poesía de belleza entrañable, de sublimidad físicamente imperceptible, de que en base al rigor del estudio y la práctica de la ejecución, se puede amaestrar el espíritu para su logro. Este resultado ha sido posible por el esfuerzo intelectual y el ejercicio práctico de un grupo de creadores que, arremolinados en torno al personaje conceptualizador del movimiento, han producido una nueva y coherente propuesta estética para el enriquecimiento de la poesía universal. Veamos lo que al respecto nos dice Bruno Rosario Candelier en su ensayo “El Sentido de la Interioridad”. (10)
“He dicho que D. Moreno Jiménez, Manuel del Cabral y Manuel Valerio son nuestros precursores dominicanos en la búsqueda de lo trascendente, pero nadie antes del suscrito había formalizado una estética de carácter interiorista, y nadie en el mundo ha concebido y conceptualizado la idea de lo real trascendente, o de la realidad trascendente, como lo ha concebido y propuesto el autor de la Poética Interior, que ha conceptualizado un nuevo modo de ficción con una triple aplicación en crítica, teoría y ficción. Probablemente el Interiorismo llegue a ser el primer y único movimiento literario dominicano reconocido fuera de nuestras fronteras por su aporte de una técnica de la escritura y del lenguaje expresivo”
Ahora bien, lo que a mi particularmente me llama la atención en el movimiento interiorista es la libertad de criterio, la amplitud de conceptos que pueden enarbolar y practicar, los integrantes del conglomerado poético, siempre que ello no vaya en detrimento de la cohesión del grupo. Por eso allí, apretujados dentro del ideal que los convoca en busca de esa belleza inmaterial de las cosas, comulgan creadores identificados con la vertiente social de la poesía como Blas Jiménez y Guillermo Pérez Castillo con místicos natos como Tulio Cordero y Fray Pablo de Jesús; o metafísicos versolibristas como Roberto José Adames y Miguel Solano con el amante de las formas tradicionales que es Eduardo Tavárez Justo. ¿Y no es esto una de las cosas que han perseguido los poetas a través de todos los tiempos y por intermedio de todas sus obras, la exaltación del género humano con sus virtudes, derechos, deberes y defectos?
Ya, para mí, este es un logro excepcional del Interiorismo, pues la tónica predominante en la historia de los movimientos y las escuelas, durante todo el discurrir de la humanidad, ha sido la vana porfía por imponer unos criterios sobre otros y la exclusión que ello provoca. Desde las casi imperceptibles fricciones entre los seguidores de las antiguas escuelas filosóficas, hasta las inefables masacres provocadas por las interpretaciones antagónicas de una misma conceptualización sociopolítica en épocas recientes, pasando por las mezquinas rivalidades literarias del Siglo de Oro y los injustificables desmanes provocados por la Ilustración.
En la escuela interiorista no solo se puede aprender a domesticar los instintos creadores enfocándolos hacia “la meta de arribar a la realidad interior, a la dimensión trascendente, a la faceta entrañable de las cosas con el auxilio de los sentidos, físicos y metafísicos, y captar el sentido profundo, interno y permanente a través de lo existente para sentir la más honda apelación de lo viviente”, (11) sino que el contacto con el método para lograr ese objetivo le proporciona a los participantes una comprensión y avenencia cósmica capaz de salvar cualquier obstáculo que se pueda interponer en la consecución del ideario aglutinador lo cual hace del movimiento un instrumento que trasciende los convencionalismos retóricos que tradicionalmente se han aplicado en estos casos.
En mi situación particular puedo dar fe de que la interacción con los miembros del grupo me ha hecho una persona más empática y tolerante, a parte de que me ha convertido en un balbuceante escribidor de versos, como los que siguen a continuación:
MUERTE
Caer de un velo
distorsión de la tarde
trepidar de alaridos
murmullo de silencios.
Tropel del viento
en sigilosa fanfarria;
canción sorpresa
a la orilla del crepúsculo;
cierre de sueños.
¿Moriré esperándote?
Notas:
1) “Canto a mi mismo”. Walt Whitman. Edimat Libros, S.A. Año 2003.
2) “Poética Interior”. Ensayo. Bruno Rosario Candelier. 1992.*
3) “Cántico espiritual” San Juan de la Cruz. Ediciones Olimpia. Año 1995.
4) “Fray Luís de León, Poesías”. Preparada por Miguel de Santiago. Ediciones 29.
5) “Poesía completa”. Jorge Manrique. Ediciones Mestas. Año 2004.
6) “Los titanes de la poesía universal”. Editorial Diana, S. A. Año 1964.
7) “Técnica de la poética interior”. José Frank Rosario. Ensayo. 1997.*
8) “La magia de lo permanente”. Antología poética de Manuel del Cabral. Tomás Castro Burdiez. Editorial Ciguapa. Año 2001.
9) Colección “Antología de nuestra voz”. No. 11. Rodolfo Coiscou Weber. Año 1985.
10) “El sentido de la interioridad”. Ensayo. Bruno Rosario Candelier.*
11)”El Interiorismo en las letras americanas”. Ensayo de Bruno Rosario Candelier. Año 2002. *
*Publicado en el libro “El ideal interior”. Ediciones Ateneo Insular. Año 2005.

mercoledì 16 settembre 2009

Un nuovo racconto di Solano, dedicato a Samantha.

El beso perdido

Por Miguel Solano

A Samantha Patrizia Taruffi,

que siempre, en mi memoria,

aletea como una sombra fresca.


La vi marcharse como el Sol, con un aura de regreso sin dudas, contemple el paladar de sus pasos y me dije: ¡ El amor ha venido a bembetiar, un rato!Era un día cualquiera de marzo de 1987, la nieve, la lluvia y el Sol peleaban por dominar los cielos, la tierra y los mares, todos cubiertos de aves, que sometidas, desafiaban los vientos y los tiempos. La Gran Perestroika estaba en marcha, marchaba hacia la destrucción de lo que había creado. Yo estaba en las afueras de un restaurante en Venecia, Italia. Me tomaba un capuchino y Leia un libro sobre economía agrícola europea; entonces escuche una voz suave, como una razón para creer, que me dijo:

___Cuando os hayáis encontrado a vosotros mismos podréis tener conocimientos; hasta entonces, y mientras tanto, solo tenéis opiniones.

___Las opiniones están basadas en el habito y en lo que concebís que es conveniente para vosotros, respondí siguiendo el mismo juego de lenguaje.

___Excelente!, me sorprendes, ¿cómo sabias eso?

___En un determinado momento, una pregunta puede no tener respuesta por el estado de quien pregunta.

___Es una bella forma de echarme, acabas de hacerlo.

___No, no eres un ave de paso.

___Acabas de hacer profecía, me aseguro. Y el hecho de que usted este leyendo este cuento le dice que nuestra anhelada dama tenia razón porque a partir de ahí ha vivido en la confortable cama de mi memoria, en la hamaca de mi corazón. Retome el dialogo e hice lo que debí haber hecho tan pronto cai embrujado por su angelical y sexual mirada:

___No, es todo lo contrario, no te he echado, te quedaste conmigo, no podría hacerlo, estoy sin respuesta frente a la embriagadora mirada de tus ojos, que me dominan como la Mar a las olas, tanto que ni siquiera he tenido la amabilidad de invitarla a sentarse. Aunque seria delicioso seguir mirando todo tu cuerpo y sentir como mi alma viaja por el, a través de el, por favor, acompáñeme.

Sin romper la conexión entre nuestros ojos, movió con su mano izquierda su cabello hacia atrás, dejando resplandecer la luz que brotaba de su rostro, con la derecha hizo un movimiento como si fuese a despojarse de unos espejuelos, que no tenía, de acuerdo con mis ojos, y lentamente, descendiendo como una nube, puso en mi mesa su cuerpo, en el espaldar de la silla su cartera e hizo la pregunta con la que se inicia la conversación entre extraños, si alguna vez lo hemos sido:

___ ¿De dónde eres y qué haces aquí?

___ Soy de una isla llamada Quisqueya, bañada por las aguas de los mares Caribe y Atlántico y poblada por dos naciones, bien diferentes; Haití y República Dominicana. Yo soy de esta ultima. Estoy estudiando economía agrícola en el Instituto Mutigliano, de Luccas; y como no se puede, lo prohibe el Mercader de Venecia, venir a Italia sin visitarla, aquí estoy, buscando un destino suelto, que corre como serpiente frente a mí . Y tú, ¿qué haces en la Tierra, donde no se puede llegar por tierra?

___Soy una profesora de lenguas en la universidad de Roma y vengo dos veces al mes para dar clase. ¿Por qué me miras así, no me crees?

___ No, no es que no te creas, es que acabo de desnudarte, cosa propia de los caribeños; en los países civilizados se nos somete a la justicia por mirar a las mujeres con intensidad, por piropearlas.

___ ¿Qué me quieres decir?

Pensé mil veces en decir lo que debía responder, en asegurarme de que la fogosidad Caribella no se convirtiera en una forma de ofensa, fui lo mas artístico que pude:

___ Estoy tan estremecido por tu belleza que mi mente acaba de tomar una fotografía tuya, pero al hacerlo te despojo de tus ropas, así pues que te puedes imaginar el tipo de sangre que corre por mis venas y sobre todo imaginarte hacia donde se desplaza.

Y entonces, trate de que mi apetito sexual dejara de ser tema lo mas pronto posible e hice una pregunta: ¿Qué te trajo aquí, a mi mesa, donde mí?

___Sin proponérmelo mi vista bajo por la ventana del aula, te vi, y le dije a mis estudiantes que yo apostaba a que cuando terminara de dar clase tu aun estaría aquí. Vine a darte las gracias por haberme permitido ganar.

Mire su identificación, buscando las huellas de sus ojos alegres, buscando el amor de sus labios sin horas, y como quien ha descubierto demasiado, dije:

___Francesca D’ Levini, es un hermoso nombre, de verdad, un nombre de profesora. Aun no entiendo por qué , pero me hizo una pregunta que llego sin pena, sin curiosidad, como quien sabe la respuesta y como quien sabe lo que ocurrirá a partir de ahí. “¿ Cuándo te marchas?”

___Para Florencia salgo en el próximo tren, en el de las dos y media. ¿ Y Su Majestad?

___ Yo termino ni clase a las cuatro y treinta de la tarde, salgo para Florencia a las cincos y allá tomo el tren para Roma.

___Entonces voy a cambiar mi boleto y me iré contigo…Seguí leyendo mi libro y espere hasta que escuche su voz anunciarme su llegada. Tomamos el barco que nos llevo hasta la estación de tren y nos sentamos en un vagón en el que solo íbamos nosotros dos. Desde Venecia a Florencia la conversación fue intensa, como nunca la había tenido en mi vida. Yo le hice cuantas preguntas tenía en mi cabeza sobre lo que había visto y no entendía de Europa. Ella la respondió todas con una visión profética. Tomé sus manos y con suavidad taina le acaricie aquella piel que aun no había visto veintiocho abriles. Ella se dejo llevar y se acercó a mí para imponer un tono musical, como el de un ruiseñor.

___Puedo sentir la pasión de tus sentimientos tocar mi piel y cada toque recorre la edad de mi alma como si fuese la luz de una estrella, me murmuro.

___Creo que este momento, tan eterno como el Universo, une a nuestros cuerpos y a nuestras almas para siempre, para un siempre sin pasado.

___ Has vuelto a profetizar, quizás ya no tenga que volver a hablar contigo, hemos hablado de amor y me quieres como te quiero yo.

Puso sus manos sobre mi rostro, “no se puede saber cómo llegas, no se debe saber dónde estas”; sin impórtale el tiempo, caminó sobre mi piel distribuyéndose como el agua de una cascada, enredó sus dedos en cada pelo de mi corto cabello. El tren se detuvo, habíamos llegado a Florencia. Me levanto del asiento, me apretó contra su pecho y atrapó mi rostro con su manos mientras con pasión aferrada a una ilusión milenaria me besaba. Puso su mano sobre mi hombro y me condujo hasta la puerta circular del tren. Allí me abrazo de nuevo y tiernamente volvió a besarme. Yo la apretaba con toda la fuerza de mi Ser. Ella condujo sus manos hasta encontrar las mías y ambos cerramos los ojos para besarnos una vez mas. La puerta circular empezó a girar y ella se soltó de mí para quedar en el otro lado. Cuando cruce, Francesca no estaba. Camine todo el tren en busca de ella, le pedí al conductor que la llamara por el micrófono, no hubo respuesta. Estuve allí caminando por un tiempo, tan largo que no parecía tener rincón, tome el tren que me llevaría hasta Montecatini y sin mirar la marcha del Sol, me fui a mi habitación en el Hotel Minerva. Su presencia en mi soledad me trajo estos versos:

Me lleva entre tus labios

y me desvela un misterio que no me intriga.

Me acomoda en un pequeño rincón

elevado en el ala este de tu alma

y tengo una buena visión de tus ocupados sentimientos.

Allí contemplo las flores que nunca se marchitan

Y aunque transcurren todas las hora del Universo, no me impaciento.

Cada mirada viene descifrada

trae inequívocos

y en estos sueños atrapados para siempre

sacudimos la esperanza para reconocer los síntomas

para seguir comprendiendo desprevenidas miradas.

Vago por las huellas de tus deseos, como un ratonero

y me encuentro que tu no piensas en ti

que cuando tus pupilas se elevan en las mías

muere todo lo desafortunado.

Durante la semana me quede sin entender lo que me había pasado. Hice que todas mis clases terminaran el jueves y en el tren de la tarde estaba viajando hacia Roma, que esperaba encontrarla invertida, hecha amor. El viernes en la mañana me presente al departamento de lenguas de la Universidad del antiguo imperio.

___ ¿Puedo hablar con Francesca D’ Levini?, le pregunte a una joven que parecía ser la encargada de información.

___ ¿ Ella es una estudiante o una profesora?

___ Es una profesora.

___Lo siento, pero no tenemos ninguna profesora con ese nombre. Quizás usted tiene el nombre equivocado, ahora, yo conozco a todas las profesoras; si usted me la describe, quizás pueda ayudarlo.

___ Ella debe tener cinco pies, siete pulgadas, aun creciendo, tiene unas ciento dieciocho libras, unos veinte y siete años, su cabello castaño largo, de perfil corto, ojos verdes intenso, color blanco quemado y cuerpo, piernas, pecho, y nalgas distribuido como una estatua de reina.

___Me agrada su capacidad descriptiva, pero lo siento, aquí no tenemos a alguien así.

Ese día me lo pase andando por las calles de Roma, que no se invirtió, acompañando mi dolor siguió siendo Roma, la imperial. Mi esperanza de encontrar a Francesca tenia la fuerza de millones de rayos. En cada mujer me parecía verla, pero la cercanía, como una diabla, es una asesina de las ilusiones. Una vez mas, su ausencia presente me lame, dejándome versos:

Tus palabras bailan zambas en mis oídos

me susurran miradas

inclinan el silencio de cada minuto.

Siento tus labios rozar el apetito de la casualidad

descubrir la ultima copa de un grueso tronco surcado de mañana

y llegar a su cruce como una estatua de río.

Me refugio en tu desierto instante

y un manto de volverse vislumbra mis manos desapareciendo

huyendo hacia las faldas de tus montañas que gimen un susurro.

El sábado en la mañana tome el tren rumbo a Venecia, quería estar seguro de que Francesca existía. Al llegar dirigí mi mirada hacia la ventana que siete días atrás Francesca me había señalado cuando me dijo que desde allá me había visto. Mi corazón se inflo hasta lo infinito. A través de la ventana pude ver su rostro de rosa roja. Corrí por el edificio, subí las escaleras y llegue hasta el aula. Abrí la puerta, entre, olí su perfume de cuerpo en celo y tuve que aceptar el engaño de las fuerzas físicas. Fui entonces a la Dirección Universitaria, hice las mismas preguntas y di la misma descripción. Las respuestas fueron las mismas: Lo siento.

domenica 19 luglio 2009

ULTIMA USCITA: Mateo Morrison e le sue poesie



Alla presenza dell'Addetto culturale dell'Ambasciata d'Italia a Santo Domingo, del Vice rettore della UASD, del Presidente di Casa Italia e di numerose altre personalità di spicco, è stata presentata il 30 giugno scorso l'ultima opera dominicana tradotta in italiano. Il poemario "Poesie d'amore" di Mateo Morrison è l'undicesima opera tradotta e pubblicata in Italia nell'ambito dell'attività di promozione iniziata quattro anni fa.




Il poeta e promotore culturale Mateo Morrison, Viceministro dell Cultura - La traduttrice -

L'addetto culturale Dr. Angelo Micheletti e il Vicerettore della UASD Rafael Nino Feliz




Il quotidiano Hoy ha dedicato un articolo a questo evento:


5 Julio 2009, 8:51 PM
Mateo Morrison dedica poemario a Juan Bosch
El poeta Mateo Morrison presentó un libro de poesías traducido al italiano en homenaje al profesor Bosch

Escrito por: INGRIS LEYBA ( i.leyba@hoy.com.do)


Con una especial dedicatoria al profesor Juan Bosch en el marco de las festividades al centenario de su natalicio, el poeta Mateo Morrison presentó el poemario “Poesia d´ amore”, en el idioma italiano, durante un encuentro en Casa de Italia. Allí asistieron, pese al sofocante calor, escritores, amigos y familiares de Morrison, quienes recibieron la bienvenida de parte de la maestra ceremonia Lissette Selman y del presidente de esa entidad cultural, Enzo Mastrolilli.
La traducción de la obra estuvo a cargo de la escritora italiana María Antonieta Ferro, quien habló de la técnica de expresión empleada por el autor al momento de describir la realidad contenida en el libro. Tras su intervención, Enrique Eusebio, presentó formalmente el poemario, oportunidad que utilizó, además para hablar del escritor. Describió a Morrison como un gran creativo y cultivador de la poesía en sus diferentes manifestaciones. Luego de la parte protocolar del encuentro, los invitados se reunieron el patio de la Casa de Italia para compartir impresiones y disfrutar de un ambiente más fresco y agradable.

venerdì 20 febbraio 2009

Rassegna fotografica 2005-2007

Un po' di foto delle belle cose fatte con i miei scrittori.
Dal 2005 al 2007... un piccolo revival, per ricordare :-)

Carmen, la mia nuova amica dominicana.

La mattina del mio compleanno ho aperto la posta elettronica e ho trovato un messaggio di auguri inaspettato, da una persona sconosciuta: una signora dominicana, residente in Italia da tanti anni, che con grande affetto, molta sensibilità e garbo infinito, esprimeva la sua gioia per aver trovato in questo blog e nel mio sito tante cose sulla letteratura del suo Paese.
Mi è piaciuta molto questa donna. Le ho mandato una copia dell' "Isola a testa in giù" e di "Io sono l'immagine" e oggi ricevo da lei questa e-mail:

Ya me llegò tu envìo
!!Y CON 2 LIBROS !!
"SEI STATA SPLENDIDA E MOLTO GENEROSA"
MIL GRACIAS, llegò mas ràpido de cuanto pensè, es porque pienso "a la dominicana"; bueno, te escribo en castellano porque veo que dominas perfectamente mi lengua nativa, que orgullo! y que alegrìa!!

Hoy, cuando salía a caminar, paso delante al buzón y entreveo el sobre blanco con letras manuscritas, al instante supe que era para mi, vi tu nombre timbrado, y con un grito de alegria, dije Siiii, nerviosamente lo abro y que sorpresa son dos!!!! ahì estaba tambien "Yo soy la imagen" las poesias de Solano, que maravilla; mayor aún mi alegrìa cuando leo las dedicatorias, que lindo cuando me llamas " Flor de la media isla ", te juro, me siento "lusingata", no lo merezco, y para que no te hagas una falsa imagen de mi, como te sucedió con Pedro Camilo, te estoy enviando unas fotos mias, y para que sepas mas de mi, te darè algunas referencias, nacì en el Cibao, mi madre era de La Romana y mi padre de Bonao, tengo 6 estupendos hermanos.

Caminando comencé a devorar tu libro, ávida de sentir palabras conocidas, nombres de lugares, olores, colores, saber, sobretodo saber, cuales fueron tus impresiones, saber que parte de la isla viste?; no lo he terminado, lo dejè en el V capìtulo, pero ya puedo decirte que mucho me has emocionado, te faltó solo describir el dulce olor de la cana de azúcar, que es una cosa que todos percibimos cuando volvemos a nuestra media isla, es posible que lo hayas percibido y no lo hayas reconocido; cuando se va del aeropuerto a la ciudad, es mejor sin climatizador en el vehìculo, así se pueden apreciar los olores del mar y luego el olor del "melao" como se llama el primer producto de la cana de azúcar.

Has hecho un maravilloso recuento descriptivo de la historia y geografía de la isla, y has narrado tus vivencias con una delicadeza excepcional, como quien no quiere o no debe ofender; me has sorprendido, descendiste de tus costumbres, te mezclaste entre la masa popular, exponièndote al peligro en continuaciòn, que coraje!!!, estuviste en los barrios marginados sola solita, me has hecho sentir una cobarde, pues yo que soy nativa, nisiquiera ciertos medios de transporte los he usado; hay que ser muy valiente para subirse en una " guagua voladora" como la que usaste para ir a Boca Chica, que horror, fuiste muy dichosa al regresar sana y salva a casa, pues tampoco el lugar es para damas solas; los coches en mal estado que transitan la ciudad, donde salen hasta 6 personas se llaman " carros publicos", estos si los usè para ir a la universidad, pero estaban casi nuevos, habìa menos gente, y solo costaba 25 cent. y cuando lo aumentaron a 1 peso, hubo una huelga general de 3 dias.

Realmente tu libro me hizo conocer mejor la realidad de mi pais y cuando Solano dice" que eres la rosa que le has dado el color rojo a la literatura quisqueyana" hay que darle toda la razón, pero de eso hablaremos luego, creo que ya me he alargado demasiado, como ves tambien yo amo comunicar con la escritura, claro a mi nivel, no tengo la capacidad ni la preparaciòn como para escribir un libro, nobstante tenga tantas historias que recontar.

Dios bendiga tu trabajo y multiplique tus dones!!
Un abrazo del alma!
Carmen.


GRAZIE CARMEN! SEI UN REGALO DI QUISQUEYA!

giovedì 5 febbraio 2009

Nuovo regalo di compleanno


http://www.youtube.com/watch?v=Z4MsW-Saves

Con qualche giorno di anticipo mi arriva uno splendido regalo di compleanno. Mi viene in mente la canzone di Mina, "Grande, grande, grande": io ricevo rose rosse in versi da un poeta davvero "grande, grande, grande", Miguel Solano. Gracias, Sol.

Rosa Roja

A María Antonietta Ferro, en su cumpleaños 14/02/09


Adorno el vacío con los recuerdos de mis pensamientos

y en el jardín de indefiniciones aparece ella

esa Rosa Roja que maravilla la luz de lo aclarado.


Y en cada mirada que me roba

nace la conciencia de que la forma de vida individual

no tiene importancia en este juego.


Es la Rosa Roja quien enseña a las demás a sacar del abismo los perfumes

a penetrar en el silencio de lo callado

a imaginarme como el amante de sus olores.


Agarrado entre las gotas de invitaciones me tiene

la Rosa Roja que vuela entre mi cuerpo

como el santo bautizo del amor.


Al acariciarla siento que su Dios no es perfecto

pero que su olor lo es

y siento caminar entre mis miradas

el furor que crece en sus colores

que crece en el rojo que se amarra al poder de la esperanza

que cree en la conciencia que posee la belleza sin pensamientos

no como una etiqueta mental mecánica

sino como Ser capaz de sentir su esencia

como Ser capaz de acariciar su santidad

prueba viva de que te amarró a sí misma.


Rosa Roja sé por qué no eres parte de las galerías de monstruosidades

sé por qué sigues derrotando a los paisajes urbanos

y a los desiertos industriales

los derrotas porque son producidos por la civilización de la fealdad.


En esta vida tan infinitamente corta

Rosa Roja

naciste alcanzando la autoconciencia

y aunque hablas siempre

nunca te aferras a las palabras.


Así entiendes el sonido sencillo de las cosas

volviéndome presente

porque Rosa Roja

como el Gran Arquitecto del Universo

mora en el reino atemporal

y queda presente en un estado no manifiesto

de perfecciones unidas

que permiten expandir el perfume

que entierra al mundo de formas

aparentemente separadas.


Naces como concepto inconcebible

vives con la conciencia que emana de la fuente eterna

y tu concepto de desarrollo derrota los absolutos

de la percepción limitada.


Ahora te toco

y siento desaparecer el disfraz de las formas

gozo eliminar

con el corazón de mis dedos

con la cabeza de mi hombre

la complejidad que se pierde entre placeres

y me hago la conciencia en una danza molecular

y mi conciencia se identifica completamente con tu disfraz.




E IN ITALIANO:

Rosa Rossa
A Maria Antonietta Ferro, per il suo compleanno 14/02/09


Adorno il vuoto con i ricordi dei miei pensieri
e nel giardino delle indefinitezze compare lei
la Rosa Rossa che stupisce la luce del rivelato.

E in ogni sguardo che mi ruba
nasce la consapevolezza che il modo di vivere individuale
non ha importanza in questo gioco.

È la Rosa Rossa che insegna alle altre a estrarre dall’abisso i profumi
a penetrare il silenzio del non detto
a immaginarmi come l’amante dei suoi odori.

Aggrappato alle gocce degli inviti mi tiene
la Rosa Rossa che vola nel mio corpo
come il battesimo santo dell’amore.

Accarezzandola sento che il suo Dio non è perfetto
ma che il suo odore lo è
e sento camminare nei miei sguardi
il furore che cresce nei suoi colori
che cresce nel rosso che si lega al potere della speranza
che crede nella coscienza che possiede la bellezza senza pensieri
non come un’etichetta mentale meccanica
ma come Essere capace di percepire la propria essenza
come Essere capace di accarezzare la propria santità
prova viva che ti ha legato a sé.

Rosa Rossa so perché non fai parte delle gallerie di mostruosità
so perché continui a distruggere i paesaggi urbani
e i deserti industriali
li distruggi perché sono il prodotto della civiltà della bruttura.

In questa vita così infinitamente corta
Rosa Rossa
sei nata conquistando l’autocoscienza
e se pur parli sempre
mai ti afferri alle parole.

Così comprendi il semplice suono delle cose
rendendomi presente
perché Rosa Rossa
come il Gran Architetto dell’ Universo
dimora nel regno atemporale
e rimane presente in uno stato non manifesto
di perfezioni unite
che consentono di spandere il profumo
che sotterra quel mondo di forme
apparentemente separate.

Nasci come concetto inconcepibile
vivi con la coscienza che sgorga dalla fonte eterna
e la tua concezione di sviluppo distrugge gli assoluti
della percezione limitata.

Ora ti tocco
e sento dissolversi il camuffamento delle forme
godo a eliminare
con il cuore delle mie dita
con la testa della mia virilità
la complessità che si perde fra piaceri
e mi plasmo la coscienza in una danza molecolare
e la mia coscienza si identifica completamente nel tuo camuffamento.

mercoledì 21 gennaio 2009

I libri degli autori dominicani in vendita alla Hoepli di Milano


Da dicembre scorso i libri di Jaime Tatem Brache, Manuel Salvador Gautier e Miguel Solano sono in vendita alla Hoepli. Possono essere ordinati anche via internet. Fra l'altro, in questo momento, sono in promozione, scontati del 10%.

mercoledì 24 dicembre 2008

Natale... porque te quiero a ti...

Un po' di tristezza, tanta nostalgia, una canzone per sentirti a flor de piel.
Ascolta: